Familia

El derecho a formar una familia

Es pre­ci­so enten­der que el con­cep­to de fami­lia no hace nece­sa­ria­men­te refe­ren­cia a un víncu­lo bio­ló­gi­co o legal, sino que refie­re a los víncu­los de aten­ción, cui­da­do y afec­to, y el entorno en el que se pro­du­ce el desa­rro­llo del niño o la niña. Es por esto que es nece­sa­rio dis­tin­guir a los pro­ge­ni­to­res de las madres y los padres, que son los que efec­ti­va­men­te deci­den ejer­cer una rol acti­vo en el cui­da­do de los niños o niñas.
Les­Ma­dres, 2011.

A tra­vés de los años, las per­so­nas LGBTIQ han logra­do su reco­no­ci­mien­to, tan­to en la juris­pru­den­cia como, pos­te­rior­men­te, en la legis­la­ción, como per­so­nas con dere­cho a for­mar una fami­lia, al igual que cual­quier otra per­so­na, sin discriminación.

Ver jurisprudencia

El dic­ta­do de las leyes de matri­mo­nio igua­li­ta­rio (Ley N° 26.618 del año 2010) de fer­ti­li­za­ción asis­ti­da (Ley N° 26.862 del año 2013) fue posi­ble gra­cias a una ince­san­te lucha en sede judi­cial para que se reco­no­cie­ran los dere­chos de las per­so­nas LGBT, no solo a casar­se sino tam­bién acce­der a dis­tin­tos dere­chos, en rela­ción a la posi­bi­li­dad de criar a sus pro­pios hijos e hijas.

Más aún, con la san­ción del nue­vo Códi­go Civil y Comer­cial, dichas refor­mas que­dan plas­ma­das en dis­tin­tas nor­mas que orde­nan las bases jurí­di­cas en mate­ria civil y comer­cial de la socie­dad Argentina.

En la últi­ma déca­da, cier­tos fallos han ido otor­gan­do pro­tec­ción de diver­sos tipos en rela­ción al dere­cho a for­mar una fami­lia, basán­do­se en la igual­dad de las per­so­nas, la auto­no­mía de la volun­tad y la obli­ga­ción de cum­plir con los están­da­res impues­tos por la nor­ma­ti­va inter­na­cio­nal de Dere­chos Huma­nos, comen­zan­do por el dere­cho a con­traer matri­mo­nio de per­so­nas del mis­mo sexo, que inclu­ye los dere­chos de las per­so­nas homo­se­xua­les a here­dar a su pare­ja una vez que ésta falle­ce. Ante­rior­men­te, al no admi­tir­se en la Argen­ti­na el matri­mo­nio entre per­so­nas del mis­mo sexo, exis­tía una lagu­na nor­ma­ti­va que impo­si­bi­li­ta­ba la pro­tec­ción de dichas per­so­nas en tal sentido.

Estos casos fue­ron deci­si­vos a fin de dic­tar en el año 2010 la Ley de Matri­mo­nio Igua­li­ta­rio, la que final­men­te recep­ta la obli­ga­ción del Esta­do de pro­te­ger el dere­cho de las per­so­nas homo­se­xua­les a con­traer matri­mo­nio y a for­mar una familia.

Por otro lado, exis­ten casos que bus­can la auto­ri­za­ción judi­cial a fin de que se reco­noz­ca el dere­cho de dos per­so­nas del mis­mo sexo a ser ins­crip­tas como pro­ge­ni­to­ras de un menor por téc­ni­cas de repro­duc­ción asis­ti­da y que eso se refle­je en la par­ti­da de naci­mien­to, tenien­do como cri­te­rio la volun­tad pro­crea­cio­nal y no el víncu­lo bio­ló­gi­co. En 2014, esto pasa a ser una reali­dad a par­tir de la vigen­cia del nue­vo Códi­go Civil y Comer­cial Nacio­nal, a tra­vés de su Títu­lo V, que modi­fi­ca las fuen­tes de filia­ción y regu­la las téc­ni­cas de repro­duc­ción huma­na asis­ti­da, ele­men­to que le es direc­ta­men­te apli­ca­ble a las per­so­nas LGBTIQ a tra­vés de sus artículos.

Lo mis­mo en rela­ción a la adop­ción, si bien hay muchas tra­bas en la prác­ti­ca para la adop­ción por par­te de pare­jas del mis­mo sexo, es alen­ta­dor encon­trar casos don­de se otor­ga la adop­ción a pare­jas homo­pa­ren­ta­les para mos­trar que los pre­jui­cios de los ope­ra­do­res y los obs­tácu­los se pue­den ir remo­vien­do en la prác­ti­ca, a medi­da que los inte­gran­tes de la socie­dad inter­na­li­zan la legis­la­ción y, por con­si­guien­te, van adap­tan­do su cos­mo­vi­sión al para­dig­ma legal vigente.

Las leyes de Matri­mo­nio Igua­li­ta­rioIden­ti­dad de Géne­ro, así como el decre­to de Reco­no­ci­mien­to Igua­li­ta­rio y la Ley de Repro­duc­ción Médi­ca­men­te Asis­ti­da, intro­du­je­ron impor­tan­tes cam­bios a nivel social y per­mi­tie­ron el reco­no­ci­mien­to de la diver­si­dad fami­liar. La san­ción de estas leyes per­mi­tió visi­bi­li­zar y reco­no­cer a las fami­lias con­for­ma­das por per­so­nas LGBTIQ.