Beneficios sociales

El derecho a los beneficios sociales

Pro­gre­si­va­men­te, se ha ido reco­no­cien­do, gra­cias al acti­vis­mo y los avan­ces de la juris­pru­den­cia, el dere­cho de las per­so­nas LGBTIQ al acce­so de diver­sos bene­fi­cios socia­les. Lo que antes era impen­sa­do hoy es polí­ti­ca nacio­nal para garan­ti­zar los dere­chos de las per­so­nas LGBTIQ, a fin de colo­car­las en pie de igual­dad res­pec­to al res­to de las personas.

Hoy en día, una pare­ja homo­se­xual tie­ne los mis­mos dere­chos que una pare­ja hete­ro­se­xual. Asi­mis­mo, las per­so­nas tran­se­xua­les tam­bién han logra­do tener cier­ta con­si­de­ra­ción y reco­no­ci­mien­to de las diver­sas pro­ble­má­ti­cas que pudie­ran atra­ve­sar. En este sen­ti­do, es para­dig­má­ti­co el caso en el que se otor­gó una pen­sión por emba­ra­zo a un varón tran­se­xual, resuel­to en una ins­tan­cia admi­nis­tra­ti­va sin la nece­si­dad de accio­nar judicialmente.

Ver jurisprudencia

La evo­lu­ción de los cau­sas judi­cia­les pare­ce mos­trar una línea cla­ra en cuan­to a la inter­pre­ta­ción de los jue­ces de las dis­tin­tas nor­mas en jue­go. Aun cuan­do en muchos casos el dere­cho de la pare­ja homo­se­xual antes no era explí­ci­to, algu­nos jue­ces con­si­de­ra­ban que esto no era un impe­di­men­to para otor­gar­les los bene­fi­cios de los que eran mere­ce­do­res otras pare­jas sobre la base de nor­mas cons­ti­tu­cio­na­les y con­ven­cio­na­les. Es decir, los jue­ces ana­li­zan los casos adop­tan­do un pris­ma de igual­dad en el acce­so a dere­chos y toman­do el espí­ri­tu de la ley más que su literalidad. 

Los magis­tra­dos efec­túan inter­pre­ta­cio­nes amplias y diná­mi­cas de los dere­chos, tenien­do en cuen­ta que las cir­cuns­tan­cias cam­bian a lo lar­go del tiem­po y es nece­sa­rio que la inter­pre­ta­ción del dere­cho se adap­te a dichos cam­bios para que no se apar­te del con­cep­to de jus­ti­cia. Por lo tan­to, los casos judi­cia­les dejan entre­ver que, aun cuan­do las leyes no se ade­cuen auto­má­ti­ca­men­te a las nue­vas nece­si­da­des socia­les, la inter­pre­ta­ción que los jue­ces deben rea­li­zar al momen­to de deci­dir sobre un caso en par­ti­cu­lar debe ser armó­ni­ca y com­pren­si­va de los dere­chos fun­da­men­ta­les de las per­so­nas. Para esto, se deben con­si­de­rar los prin­ci­pios bási­cos, y no hacer mayor hin­ca­pié sobre cues­tio­nes for­ma­les que pue­dan impe­dir la pro­tec­ción de dere­chos de las personas.

En este sen­ti­do, el dic­ta­do de la Ley 26.618, que otor­ga la posi­bi­li­dad de con­traer matri­mo­nio a per­so­nas del mis­mo sexo, es fun­da­men­tal en la deci­sión de los jue­ces y su con­se­cuen­te mane­ra de fun­da­men­tar­la. Una vez que la ley expli­ci­ta la posi­bi­li­dad de que per­so­nas del mis­mo sexo con­trai­gan matri­mo­nio, hay dere­chos inhe­ren­tes a este ins­ti­tu­to que no podrían ser recha­za­dos y que impli­can deter­mi­na­dos bene­fi­cios tales como la pen­sión, la obra social, entre otros. 

Otra línea es aque­lla que ver­sa sobre los bene­fi­cios socia­les para las per­so­nas trans. Lamen­ta­ble­men­te, no exis­te una legis­la­ción inte­gral para la pro­tec­ción del colec­ti­vo trans, y actual­men­te no se le reco­no­ce el dere­cho a los bene­fi­cios y a las repa­ra­cio­nes que le com­pe­ten por su mar­gi­na­ción his­tó­ri­ca y extre­ma vul­ne­ra­bi­li­dad. Sin embar­go, que esta temá­ti­ca ya se encuen­tre en deba­te impli­ca la posi­bi­li­dad de que pró­xi­ma­men­te se trans­for­me en un dere­cho adquirido.

Por lo tan­to, la ten­den­cia gene­ral mar­ca una evo­lu­ción pau­la­ti­na y pro­gre­si­va en mate­ria de pro­tec­ción de los dere­chos a la obten­ción de bene­fi­cios socia­les de los gru­pos LGBTIQ aun­que aún res­te un camino a reco­rrer para poder lograr­lo e implementarlo.