Ley 26.150 de Educación Sexual Integral (2006) (2009)

Ley 26.150 de Educación Sexual Integral (2006) (2009)
22 mayo 2017 comunicacion

El 4 de octu­bre de 2006 se san­cio­nó la Ley de Edu­ca­ción Sexual Inte­gral (ESI) que tie­ne como obje­ti­vo garan­ti­zar la ESI de todos los niños, niñas y ado­les­cen­tes. El artícu­lo 1 de la ley esta­ble­ce que:

Todos los edu­can­dos tie­nen dere­cho a reci­bir edu­ca­ción sexual inte­gral en los esta­ble­ci­mien­tos edu­ca­ti­vos públi­cos, de ges­tión esta­tal y pri­va­da de las juris­dic­cio­nes nacio­nal, pro­vin­cial, de la Ciu­dad Autó­no­ma de Bue­nos Aires y muni­ci­pal. A los efec­tos de esta ley, entién­da­se como edu­ca­ción sexual inte­gral la que arti­cu­la aspec­tos bio­ló­gi­cos, psi­co­ló­gi­cos, socia­les, afec­ti­vos y éticos”.

Si bien en el cuer­po de la nor­ma no se hace alu­sión expre­sa a la orien­ta­ción sexual ni a la iden­ti­dad de géne­ro, la ley crea el “Pro­gra­ma Nacio­nal de Edu­ca­ción Sexual Inte­gral” que nace en el año 2008 a car­go del Minis­te­rio de Edu­ca­ción de la Nación. En este mar­co, en el año 2009 se redac­tan los “Linea­mien­tos Curri­cu­la­res para la Edu­ca­ción Sexual Inte­gral”. Este docu­men­to está diri­gi­do a los edu­ca­do­res y expre­sa de mane­ra intro­duc­to­ria cuá­les serán los pará­me­tros de tra­ba­jo en el mar­co de la ley. A esos fines expresa:

” (…) la edu­ca­ción sexual cons­ti­tu­ye una opor­tu­ni­dad para que la escue­la, en arti­cu­la­ción con otros acto­res, for­ta­lez­ca la bús­que­da de res­pues­tas efi­ca­ces a situa­cio­nes de vul­ne­ra­ción de dere­chos como lo son la vio­len­cia, el abu­so y el mal­tra­to hacia niños, niñas y ado­les­cen­tes, e imple­men­te medi­das de pro­tec­ción y repa­ra­ción para aten­der a estos problemas.”

El docu­men­to está pen­sa­do y orien­ta­do a res­pe­tar la iden­ti­dad de los niños, niñas y ado­les­cen­tes, y a ofre­cer en la escue­la un espa­cio de com­pren­sión, res­pe­to y acom­pa­ña­mien­to. Expli­ca que la sexua­li­dad no se limi­ta a un aspec­to físi­co y que debe con­tem­plar­se la mani­fes­ta­ción emo­cio­nal de los educandos.

En este sen­ti­do, sin dejar lugar a dudas de que su redac­ción con­tem­pló a los edu­can­dos LGBT, en su apar­ta­do deno­mi­na­do “Len­gua” expre­sa que:

Tenien­do en cuen­ta los pro­pó­si­tos for­ma­ti­vos de la Edu­ca­ción Sexual Inte­gral enun­cia­dos en el pun­to 1 del pre­sen­te docu­men­to, la escue­la desa­rro­lla­rá con­te­ni­dos que pro­mue­van en los alum­nos y alum­nas: (…) La valo­ra­ción de las per­so­nas inde­pen­dien­te­men­te de su apa­rien­cia, iden­ti­dad y orien­ta­ción sexual.”

Aun­que la nor­ma­ti­va no haga una men­ción espe­cí­fi­ca, está reco­no­ci­do el dere­cho de los niños, niñas y ado­les­cen­tes LGBTIQ a reci­bir una edu­ca­ción sexual inte­gral. Y, asi­mis­mo, está reco­no­ci­da la cues­tión LGBTIQ como con­te­ni­dos que deben ser trans­mi­ti­dos a todos los niños, niñas y ado­les­cen­tes que per­mi­tan tra­tar la temá­ti­ca, pro­ble­ma­ti­zar­la si hicie­ra fal­ta y aco­ger a aque­llo que pue­da sus­ci­tar­se en rela­ción a la cues­tión de la diver­si­dad sexual que for­ma par­te de la coti­dia­nei­dad en los esta­ble­ci­mien­tos educativos.