Convención Americana contra toda forma de Discriminación e Intolerancia (2013)

Convención Americana contra toda forma de Discriminación e Intolerancia (2013)
28 mayo 2017 Identidad & Diversidad

El 10 de junio de 2013, en la Asam­blea Gene­ral de Gua­te­ma­la, la Orga­ni­za­ción de Esta­dos Ame­ri­ca­nos (OEA) apro­bó la Con­ven­ción Ame­ri­ca­na con­tra toda for­ma de Dis­cri­mi­na­ción e Into­le­ran­cia. Esta Con­ven­ción es el pri­mer ins­tru­men­to jurí­di­ca­men­te vin­cu­lan­te que con­de­na la dis­cri­mi­na­ción basa­da en una mul­ti­pli­ci­dad de moti­vos, entre ellos la orien­ta­ción sexual, la iden­ti­dad y la expre­sión de géne­ro. De esta mane­ra, la OEA se posi­cio­na como una de las pri­me­ras orga­ni­za­cio­nes en luchar con­tra toda for­ma de dis­cri­mi­na­ción e into­le­ran­cia. Sin embar­go, a la fecha, lamen­ta­ble­men­te este ins­tru­men­to aún no se encuen­tra en vigor por­que debe reunir las rati­fi­ca­cio­nes míni­mas nece­sa­rias para que así suce­da y toda­vía los Esta­dos no han depo­si­ta­do el ins­tru­men­to de rati­fi­ca­ción o adhe­sión y se han limi­ta­do a la mera fir­ma, que es un paso anterior.

El capí­tu­lo 2 hace refe­ren­cia a los dere­chos pro­te­gi­dos en los siguien­tes artículos:

Artícu­lo 2: Todo ser humano es igual ante la ley y tie­ne dere­cho a igual pro­tec­ción con­tra toda for­ma de dis­cri­mi­na­ción e into­le­ran­cia en cual­quier ámbi­to de la vida públi­ca o privada”.

Artícu­lo 3: Todo ser humano tie­ne dere­cho al reco­no­ci­mien­to, goce, ejer­ci­cio y pro­tec­ción, en con­di­cio­nes de igual­dad, de todos los dere­chos huma­nos y liber­ta­des fun­da­men­ta­les con­sa­gra­dos en sus leyes nacio­na­les y en los ins­tru­men­tos inter­na­cio­na­les apli­ca­bles a los Esta­dos Par­tes, tan­to a nivel indi­vi­dual como colectivo”.

Res­pec­to del artícu­lo 2, a sim­ple vis­ta, pare­ce­ría que se tra­ta de una afir­ma­ción obvia res­pec­to del dere­cho que todos los seres huma­nos tene­mos por el sim­ple moti­vo de ser seres huma­nos. Sin embar­go, es impor­tan­te recal­car que se men­cio­na que es con­de­na­ble la dis­cri­mi­na­ción e into­le­ran­cia tan­to en el ámbi­to pri­va­do como el públi­co. Este últi­mo, es el que resul­ta de vital impor­tan­cia, debi­do a que aún es coti­diano encon­trar casos en los que el res­pe­to y la no dis­cri­mi­na­ción se vean ava­sa­lla­dos en situa­cio­nes de la vida dia­ria, en la vía públi­ca, en escue­las, en el trans­por­te públi­co, entre otros espa­cios. Esto se debe muchas veces a prác­ti­cas cul­tu­ra­les asen­ta­das, en el mar­co de cul­tu­ras rígi­das o con­ser­va­do­ras que fun­cio­nan de acuer­do a reglas implí­ci­tas no escri­tas. De aquí la impor­tan­cia de la garan­tía de estos dere­chos a efec­tos de ir tra­ba­jan­do pau­la­ti­na­men­te en el cam­bio de prác­ti­cas que pue­den tener como resul­ta­do la dis­cri­mi­na­ción o la into­le­ran­cia. Por lo tan­to, este artícu­lo 2 pue­de ser enten­di­do en el sen­ti­do de fomen­tar las liber­ta­des en la vida públi­ca y eso posee inje­ren­cia direc­ta en el goce y la cali­dad de vida de las per­so­nas LGBT.

De igual modo, el artícu­lo 3 pare­cie­ra reafir­mar lo esta­ble­ci­do en el artícu­lo 2. La dife­ren­cia resi­de en que el artícu­lo 3 hace refe­ren­cia a las polí­ti­cas de acción posi­ti­va que debe imple­men­tar el Esta­do para garan­ti­zar que final­men­te todas las per­so­nas ten­gan acce­so a todos sus dere­chos en con­di­cio­nes de igualdad.

Pos­te­rior­men­te, la Con­ven­ción enu­me­ra en los artícu­los res­tan­tes los debe­res de los Esta­dos y los meca­nis­mos de segui­mien­to e imple­men­ta­ción de la Con­ven­ción. Con esos fines esta­ble­ce una legi­ti­mi­dad acti­va muy amplia para que aque­llas per­so­nas o gru­pos que hubie­ran sido víc­ti­mas de dis­cri­mi­na­ción pue­dan efec­tuar una denun­cia ante la Comi­sión Inter­ame­ri­ca­na de Dere­chos Humanos.

A su vez, esta­ble­ce un meca­nis­mo que per­mi­te a los Esta­dos fir­man­tes optar por el reco­no­ci­mien­to de la com­pe­ten­cia de la Comi­sión para reci­bir y exa­mi­nar las comu­ni­ca­cio­nes en que un Esta­do par­te ale­gue que otro Esta­do par­te ha incu­rri­do en vio­la­cio­nes de los dere­chos huma­nos con­tem­pla­dos en la Convención.

Resul­ta rele­van­te des­ta­car que la Argen­ti­na fue uno de los pri­me­ros paí­ses en fir­mar la Con­ven­ción de 2013 jun­to con Boli­via, Bra­sil, Colom­bia, Ecua­dor, Hai­tí, Pana­má y Uru­guay. Sin embar­go, pese a que la Con­ven­ción data de 2013, ni la Argen­ti­na ni los otros paí­ses nom­bra­dos la han rati­fi­ca­do aún y tan solo, pau­la­ti­na­men­te, se han limi­ta­do la firma.