Caso Cromañón - Villareal, Raúl Alcides y Otros s/ Recurso de Casación (2015)

Caso Cromañón - Villareal, Raúl Alcides y Otros s/ Recurso de Casación (2015)
27 mayo 2017 Identidad & Diversidad

Este caso tra­ta de un recur­so de casa­ción que se resuel­ve en Sep­tiem­bre de 2015 ante la Sala IV de la Cáma­ra Fede­ral de Casa­ción Penal. Esto fue así debi­do a que la Cor­te Supre­ma de Jus­ti­cia de la Nación, en Agos­to de 2014, resol­vió hacer lugar a las que­jas inter­pues­tas por las defen­sas de los impu­tados de Cro­ma­ñon y orde­nó que una Sala de esta Cáma­ra de Casa­ción Penal dis­tin­ta de la que había inter­ve­ni­do ori­gi­nal­men­te efec­tua­ra una revi­sión de la sen­ten­cia atacada.

El caso de autos se enmar­ca en la tra­ge­dia Cro­ma­ñon, de públi­co cono­ci­mien­to, que se tra­tó del incen­dio del men­cio­na­do boli­che que dejó el sal­do de 194 muer­tos. La madru­ga­da del 30 de diciem­bre de 2004 fue el día de la tra­ge­dia. Ésta tuvo su géne­sis en una ben­ga­la lan­za­da en el medio de la audien­cia que había ido a ver el reci­tal en vivo de la ban­da de músi­ca Calle­je­ros, pro­vo­can­do que la media som­bra que reves­tía par­te del techo del boli­che Cro­ma­ñón se pren­die­ra fue­go al ins­tan­te. Esto gene­ró una inme­dia­ta situa­ción caó­ti­ca que no pudo ser solu­cio­na­da: las puer­tas del lugar esta­ban cerra­das des­de afue­ra y esto pro­du­jo que muchos jóve­nes no pudie­ran salir del lugar murien­do, trá­gi­ca­men­te, asfi­xia­dos y aplas­ta­dos. [1]

Como con­se­cuen­cia de esto, se avan­zó en la bús­que­da de aque­llos res­pon­sa­bles sien­do algu­nos de ellos quie­nes esta­ban en el Gobierno de turno. Su res­pon­sa­bi­li­dad se debió a no ejer­cer dili­gen­te­men­te sus debe­res de cui­da­do por medio de ins­pec­cio­nes al local y el con­si­guien­te incum­pli­mien­to de sus obli­ga­cio­nes como fun­cio­na­rios de áreas de gobierno que tenían como com­pe­ten­cia el con­trol de este tipo de locales.

Ante esto, la Sala III de la mis­ma Cáma­ra había con­de­na­do a Ana María Fer­nán­dez como auto­ra penal­men­te res­pon­sa­ble del deli­to de omi­sión de debe­res de fun­cio­na­rio públi­co – des­de su rol de garan­te y tenien­do la obli­ga­ción de una debi­da con­duc­ta que fue omi­ti­da por impe­ri­cia – en con­cur­so ideal con incen­dio cul­po­so segui­do de muer­te con­for­me al Códi­go Penal Nacional.

La Sra. Fer­nan­dez fue con­de­na­da a 3 años y 6 meses. Sin embar­go, ella se encon­tra­ba emba­ra­za­da, y lue­go, ama­man­tan­do su cria­tu­ra lo cual le per­mi­te hacer uso la moda­li­dad de pri­sión domi­ci­lia­ria. Ante esto, el Tri­bu­nal Oral en lo Cri­mi­nal Nº 24 había deci­di­do ini­cial­men­te no hacer lugar al plan­teo debi­do a que el niño tenía otra madre, es decir, era hijo de madres lesbianas.

Esto impli­có que se uti­li­cen erró­nea­men­te las leyes de pro­tec­ción de dere­chos LGTB, dado que le impi­dió el ejer­ci­cio de un dere­cho que le com­pe­te a las madres que dan a luz, por con­si­de­rar que el niño ya con­ta­ba con una figu­ra mater­na. [2] Es decir, se uti­li­zó un cri­te­rio dis­cri­mi­na­to­rio para fun­da­men­tar el recha­zo del bene­fi­cio pro­por­cio­na­do por la ley 26.472 que per­mi­te el arres­to domi­ci­lia­rio para muje­res emba­ra­za­das o madres de hijos meno­res de 5 años o con un hijo dis­ca­pa­ci­ta­do en base a la orien­ta­ción sexual de la impu­tada y su pare­ja homosexual.

Tenien­do en cuen­ta este con­tex­to, en la alu­di­da Sala de Casa­ción Penal IV revi­só lo resuel­to por la Sala III, los jue­ces Hor­nos, Gemig­na­ni y David resolvieron:

Pues bien, a mi modo de ver, las cir­cuns­tan­cias rese­ña­das por la Defen­sa Públi­ca Ofi­cial –par­ti­cu­lar­men­te, el recha­zo de la apli­ca­ción del ins­ti­tu­to de la pri­sión domi­ci­lia­ria de acuer­do con las pre­vi­sio­nes del art. 32, inc. F de la ley 24.660 sobre la base de inacep­ta­bles fun­da­men­ta­cio­nes de osten­si­ble cor­te dis­cri­mi­na­to­rio, incom­pa­ti­bles con los más ele­men­ta­les prin­ci­pios de igual­dad con­si­de­ra­ción y res­pe­to que el Esta­do debe a todos sus habi­tan­tes, y a los com­pro­mi­sos más esen­cia­les asu­mi­dos con la comu­ni­dad inter­na­cio­nal– com­por­ta­ron un mal­tra­to ins­ti­tu­cio­nal sobre la per­so­na de Ana María Fer­nán­dez y su hijo B.F.A. que nece­sa­ria­men­te impac­ta en la res­pues­ta puni­ti­va que en defi­ni­ti­va corres­pon­de apli­car en el caso.

(…)

En vir­tud de lo expues­to, en las espe­cí­fi­cas cir­cuns­tan­cias de autos, tenien­do en cuen­ta que Fer­nán­dez fue some­ti­da a inter­na­ción car­ce­la­ria des­de el 21 de diciem­bre de 2012, y has­ta el 12 de julio de 2013, corres­pon­de redu­cir pro­por­cio­nal­men­te la con­de­na impues­ta en 8 meses, que­dan­do indi­vi­dua­li­za­da la medi­da de su pena en dos (2) años y diez (10) meses, en razón de las con­si­de­ra­cio­nes que rodean a esta par­ti­cu­lar situa­ción, lo que así pro­pon­go en defi­ni­ti­va a mis colegas.”

En este caso enton­ces, se admi­te el tin­te dis­cri­mi­na­to­rio esgri­mi­do por la otra Sala de Casa­ción Penal arras­tra­do por el TOC al con­si­de­rar que a la Sra. Fer­nán­dez no le podía corres­pon­der la pri­sión domi­ci­lia­ria en razón de tener su cria­tu­ra recién naci­da otra madre.

De esta mane­ra, se pue­de ver – en un caso de gran inci­den­cia polí­ti­ca y enor­me gra­ve­dad – que se con­si­de­ró dis­cri­mi­na­to­rio el cri­te­rio uti­li­za­do en la sen­ten­cia revi­sa­da. Esto desem­bo­có en la reduc­ción de la pena por el tiem­po pasa­do injus­ta­men­te en situa­ción de pri­va­ción de la liber­tad fun­da­da, en par­te, en la orien­ta­ción sexual de la ex funcionaria.

Cabe acla­rar que, en esta revi­sión, todas las con­de­nas fue­ron con­fir­ma­das y la úni­ca que reci­bió una reduc­ción de la pena fue la de la Sra. Fer­nán­dez por los moti­vos expuestos.

NOTAS

[1] Dis­po­ni­ble en: http://tn.com.ar/sociedad/a-una-decada-de-cromanon-la-peor-tragedia-de-la-historia_558875

[2] Véa­se : https://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3–210590-2012–12-26.html

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